FORTALEZCAMOS LA DEMOCRACIA



El del caso ODEBRECHT, es un proceso que ha estado en riesgo por manejos apasionados y sectarios de grupos resentidos que han politizado una demanda tan sensible y tan justa como el clamor de justicia contra la corrupción y la impunidad.
Hay sectores de distintas índoles que tienen sus corruptos preferidos, que tienen su impunidad selectiva, y en sus propósitos en nombre de la justicia han pretendido cometer injusticia.
Con la acción llevada a cabo este lunes 29, por el Ministerio Público, traduciendo a la acción de la justicia a 14 imputados de diferentes litorales políticos y de distintas funciones públicas se pone a prueba la aplicación de justicia en el país.
Nuestro Movimiento Izquierda Unida no juzga a priori a ninguno de los imputados, partiendo del principio jurídico de la presunción de inocencia hasta tanto los tribunales determinen o no la misma.
Lo que sí queda claro, muy claro, es la imparcialidad con que se ha manejado el presidente Danilo Medina Sánchez, respetando la independencia del Poder Judicial y dando cumplimiento a lo expresado el 27 de febrero pasado ante la Asamblea Nacional, cuando expresó: “Señoras y señores, Quiero, por favor, que se escuche bien: No existen vacas sagradas en este gobierno, ni existirán vacas sagradas fuera de él mientras yo sea el Presidente de la República. Asumí un compromiso ante Dios, ante mi familia, ante mi país, ante el pueblo, ante este congreso, ante mi partido y ante la memoria de nuestros Padres Fundadores y
no lo voy a traicionar. Por tanto, en el caso de Odebrecht y cualquier otro caso, el Ministerio Público, el Procurador General de la República y la justicia tienen plena potestad, capacidad e independencia para investigar y actuar sin ningún tipo de limitaciones.
Confiamos en que lleguen hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga. Las únicas limitaciones en este sentido serán aquellas que establece nuestra Constitución y nuestro marco jurídico, que debemos preservar para seguir siendo un Estado democrático y de Derecho”.
El presidente Medina sabía a plenitud que estaba libre de pecado y por eso se atrevió a lanzar la primera piedra. Sabemos que para ciertos sectores económicos y políticos extranjeros, las inequívocas muestras del presidente Danilo Medina son insuficientes porque su objetivo es precisamente el presidente. Por tanto, ninguna acción que él realice tendrá validez para esos sectores, porque para ellos el presidente Medina era y seguirá siendo el blanco principal, no importa quién caiga.
La justicia tiene el gran reto y la sociedad está pendiente de que haya justicia verdadera, no la justicia de pasión; justicia sin sectarismo, sin odio o rencor. Si así se actuara, y es lo que esperamos, se estará contribuyendo al fortalecimiento del proceso democrático en la República Dominicana.
Es necesario y saludable que se continúe con la misma voluntad y responsabilidad con que se ha dado este primer paso, para vencer la corrupción y la impunidad, tomando en cuenta el respeto a la inocencia de los imputados, a su reputación, tanto a ellos como a sus familiares. Y en este aspecto, suscribimos textualmente la opinión del destacado jurista Ramón Antonio Negro Veras, en su artículo publicado
este lunes, bajo el titulo “En el caso Odebrecht, justicia pero sin escarnio”, en tanto expresa:
“La acusación contra los encartados no debe inducir a golpearlos en su reputación, con términos hirientes, mortificarlos, burlarlos, humillarlos o de cualquier forma zaherirlos, como tampoco a sus familiares, amigos y compañeros.
La sana voluntad de nuestro pueblo de que se enfrente el fenómeno de la corrupción y su anhelo de justicia; el sueño de que se aplique la ley, no debe impulsarnos a la deshumanización, a alienarnos, a movernos como tizón para degradar condenando por anticipado a quien se presume inocente.
El caso Odebrecht debe servir de reflexión para que mediten, recapaciten aquellos que están en las instituciones y organismos del Estado, y les den vueltas a su cabeza, consultando con su almohada y su conciencia comprendan que hay que manejarse con honestidad administrando los recursos del pueblo.”
EL PRM
Llama la atención la posición del Partido Revolucionario Moderno-PRM-, que de antemano declara inocente a los imputados miembros de su partido y les asigna a un grupo de abogados para su defensa, a la vez que señala a otros supuestos implicados del partido oficial, incluyendo al presidente Medina.
El PRM tiene todo el derecho de defender a sus dirigentes, pero no sobre la base de inculpar a otros, cuando debieran ser los más interesados en que, mediante el debido proceso, sean sus imputados que demuestren al pueblo y a toda la sociedad su inocencia. Con esta actitud, la cúpula del PRD olvida que el origen del caso Odebrecht no se generó en nuestro país sino que viene de Estados Unidos y Brasil.
Nosotros no estamos haciendo acusación a nadie, respetamos el derecho del PRM a defender sus dirigentes pero no puede ser sobre la base de pretender complementar el expediente instrumentado sumando nombres a su antojo.

La democracia dominicana debe salir fortalecida de este proceso.

Recordemos la frase de Juan Pablo Duarte: Sed justos lo primero, si queréis ser

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