El triunfo de Emelyn Baldera y los errores que llevaron a Cristina al hoyo


Emelin Baldera ganó de manera contundente y abrumadora las elecciones de la Asociación de Cronistas de Arte al lograr 111 votos a su favor, contra 87 de la candidata Cristina Lirtiano.

Será la segunda mujer en dirigir la asociación que agrupa a los cronistas de arte del país, luego de que Marivelle Contreras fuera la primera.

Baldera superó a Cristina Liriano no solo en la sede central de la entidad, sino en las filiales de Santiago, Nueva York y Miami.

En Santiago, Emelyn Baldera obtuvo 22 votos, mientras Cristina Liriano ganó 12.
En Nueva York Emelyn Baldera logró 26 votos y Cristina Liriano 15.
En Miami, Baldera 12 votos para Emelyn y 10 para Cristina.

El hecho de haber perdido en todos los frentes y no haber ganado siquiera una filial (para por lo menos "guardar las apariencias" ) deja mucho que pensar en torno al equipo de Cristina Liriano y sus estrategas.

Una derrota así cae en el plano de lo humillante, más aún cuando Liriano fue la primera en lanzarse como aspirante a la presidencia de Acroarte, donde estuvo navegando sola, hasta que Emelin Baldera fue estimulada para que se candidateara por un grupo de seguidores que así se lo reclamaba.

Estas elecciones se consideran las más reñidas de los últimos tiempos,  sobre todo por el accionar de las filiales de la institución de Nueva York y Miami, las cuales mantuvieron un alto grado de laborantismo a través de chat de grupos alimentados por las redes sociales, utilizados para hacer campaña, mantener confrontaciones, a la vez como medio de información general.

Fue un proceso no exento de disidencia y conflictos, como el generado por la exclusión de votación de un 40 por ciento de la membresía considerada miembros pasivos, decretados por el Comité Ejecutivo y refendado por la Junta de Elecciones.

Por quinta vez en su historia, la Asociación de Cronistas de Arte se ve enfrentada a un proceso judicial. (tres veces en procesos eleccionarios, uno por una demanda de difamación e injuria, y otra por el nombre del premio Soberano)

La vispera de las elecciones de hoy, un tribunal falló en contra de la asociación y la Junta de Elecciones, en su pretensión de impedir el voto de los miembros pasivos.

El hecho se convirtió en un golpe de efecto presagiante de lo que venía en las elecciones.

Se considera que ese dictamen judicial se constituyó en un hecho fulminante para las pretensiones de Cristina Liriano como candidata, pues el voto de los pasivos, a los que ella y su grupo se oponían, se convirtió en un factor decisivo en la inclinación de la balanza.

Con antelación se había dicho que si a los miembros pasivos se les permitía votar, Cristina Liriano que se oponía a los mismos, nada tenía que buscar en esas elecciones.

Ello así porque al representar un 40 por ciento de la membresía de Acroarte, escandilados por los representantes de una plancha que los defendía, al momento de recibir vía judicial su derecho a votar, era poco probable que lo hicieran por quien se erigió en su enemiga en el proceso.

Por lo demás, se considera que el grupo de Cristina Liriano, y el llamado Movimiento Nueva Generación , cometieron un grave error al involucrarse en el proceso en contra de los miembros pasivos, sin percatarse de que con ello estaba haciendo como Chacumbele, "que él mismito se mató".

Un craso error enviar a Pedro Araujo y a Jenny Lovera como sus representantes en el juicio, donde depusieron en contra de los miembros pasivos, sin tomar en cuenta el riesgo que representaba un fallo permitiéndole votar a estos en las elecciones.

No faltan quienes entienden que el tratar de impedir la votación de los miembros pasivos obedecía a una estrategia interesada para favorecer a Cristiana Liriano, en la cual hasta se involucra a la Junta de Elecciones, por el hecho de que hizo causa común con quienes dictaminaron la exclusión de los mismos de las votaciones.

El fallo judicial no solo dejó mal parada a Acroarte y la Junta de Elecciones, sino que se llevó de paso y enterró las pretensiones de Cristina Liriano y el Movimiento Nueva Generación pòr mantener el control de la asociación, como lo habían hecho en las últimas ocho elecciones.

Roto el carácter hegemónico, todo apunta a un  proceso de recomposición de fuerzas, en momentos en que Acroarte se ve compelida a una necesaria transformación, de cara a los tiempos, y a tareas pendientes que habrán de definir el porvenir de la entidad, que le obligaran a abocarse a redefinir metas, planes y propósitos, pero además a plantear respuestas a problemas a punto de hacer metátastasis, y que requieren con urgencia su intervención.

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