sábado, 16 de febrero de 2013

Premios Soberano, sus nominaciones, y su credito



Por Severo Rivera
 
Una experticia a la lista de los artistas nominados por Acroarte a los Premios Soberano nos arroja aciertos y notables desaciertos.
Los desaciertos evidencian que la rigurosidad en el cumplimiento de los reglamentos han sido vulnerados y que los mismos lucen desfasados. A esto agreguémosle la objetividad de uno que otros integrantes de los jurados.
Los hoy  Soberano surgieron como una premiación democrática con la que durante años se le rindió un homenaje a la memoria de Casandra Damirón, una artista que tuvo una labor importante para la difusión del folclor. Pero con el paso del tiempo eso pasó a la historia y salvo una que otra excepción, la banalización se aposentó allí.
Acroarte, (de la que siempre he dicho no debe existir para premiar a los artistas y hacerle la fiesta a una empresa) tiene ya 29 años reconociendo a los que trabajan en la industria del entretenimiento.  Logró un crédito envidiable para otras entidades del área al posicionar una marca con el Premio Casandra, hoy Soberano,  sin embargo el resquebrajamiento de su imagen va en picada con la presencia de algunas nominaciones a la entrega que se hará el próximo mes de abril en el Teatro Nacional.
Se podrá alegar que se trata de una premiación privada. Que es la opinión de un conglomerado y que no necesariamente representa a la población. Y es cierto, sin embargo, se trata, hasta ahora del único galardón que reconoce al arte en amplias manifestaciones y por ende su incidencia es bastante amplia.
No es casual que la gente se exprese en las redes sociales para celebrar o deplorar una nominación o para reclamar que se tome en cuenta al de su preferencia. Hace años que el Premio cruzó los linderos de la frontera privada de Acroarte. Es por eso que genera tanta polémicas y reclamos, pero parece que mucha gente en Acroarte no está consciente de eso, de lo contrario uno no se explica de algunas ausencias.
Una nueva directiva de Acroarte, debería introducir profundos cambios allí. No es posible que el Premio Soberano sucumba ante la embestida de artistas, productores, locutores y de otras áreas quienes buscan a cualquier precio una nominación. No importa que tengan méritos o no, al final suelen salirse con la suya, pues lo ven como una tabla de salvación mediática para sus propósitos. La mediocridad parece que va en el carril de adentro.
De serio no tienen nada aquellos artistas y periodistas  que les hacen sus “relaciones públicas” con el único fin de alcanzar una nominación o una estatuilla.  Quienes así medran,  no les importa el futuro del premio, unos resuelven sus situación económica, los demás su justificación para estar en la cresta de la noticia. Y eso, Acroarte tiene que pararlo si es que quiere mantener su premio y que no le sucede lo acontecido con El Dorado: el descrédito total y por ende su desaparición, pues dudo mucho que una empresa apuesta una inversión millonaria en medio de eso.
Una cosa es el escarceo que se produce anualmente por las exclusiones de nominados o categorías. Eso siempre estará ahí, lo malo es el nivel de cuestionamiento ante decisiones que revelan, no han sido tomadas con la cabeza fría y los pies bien afincados en el piso.
No deben nominar para llenar las categorías o por premiar el esfuerzo. Las cosas deben estar justificadas como lo indica el reglamento.
En esta nominaciones hay muy buenas decisiones. En todos los renglones se notó un esfuerzo por reconocer lo mejor, pero los desatinos sobresalen mucho en ocasiones opacan las acciones positivas.
En los procesos, los dirigentes están llamados a desempeñar un rol estelar y sumirlo, porque de lo contrario la opinión pública terminará pasándole factura por sus errores y la de los demás.  Acroarte tiene la palabra, ojalá y no sea tarde.(Severo Rivera,Sub editor de revistas Diario Libre/Miembro fundador de Acroarte.)

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