miércoles, 17 de octubre de 2012

El Prodigio impecable, con una sonrisa de oreja a oreja se casa con Sterlyn


Por: Grisbel Medina/ Listin Diario

La pareja de esposos se fue Bávaro a una efímera luna de miel

Lagrimas de felicidad, algarabía entre los familiares y una espectacular recepción fue el marco de la celebración de la boda del merenguero típico El Prodigio y la joven Sterlyn Ramírez.
Todo de blanco, dos novios radiantes y unas fotografías magistralmente tomada por Jochy Fersobe daban inicio a una de las bodas más esperada en Santiago.
Psicóloga hoy esposa del acordeonista, se vio radiante y feliz, ella llegada al altar a convertirse en la esposa del hombre que ama. El Prodigio nervioso la esperó, y así se dio el enlace por lo civil, aunque más adelante tendrán otra boda por lo religioso. Se irán a Irlanda en unos meses a ver castillos, porque para el músico Sterlyn es más que su princesa.
Sus amigos bailaron y gozaron hasta la cinco de la mañana, muchos amanecieron roncos.
CRONICA DE GRISBEL MEDINA/LISTIN DIARIO
La novia, psicóloga de profesión y teatrista por convicción, cruzó la senda del jardín debajo de una mantilla y de la mano de su padre Pastor Ramírez.
Al fondo le esperó el artista, impecable, con una sonrisa de oreja a oreja y el pelo recortadito. Nada de “artistismo” en el vestuario. Sobrios y elegantes, ambos, estuvieron oficialmente casados a las 8:42 p. m. por la jueza Yudelka Jorge. Dos besos y la bendición de Aladino García, tío del acordeonista, clausuraron los minutos formales.
Velas, rosas blancas y lirios cala por doquier. En la mesa 13 sentaron a Aureliano Guzmán, el empresario que le hizo quitar el bigote amarillo al Prodigio camino a una presentación en Santo Domingo en 1998. A la conducción del locutor José Miguel Ortiz (Papillón), maestro de ceremonias, le faltó menos estilo tarimero y más temple matrimonial.
Vestida por Manuel Palferez, modisto dominicano residente en Estados Unidos, la novia se gozó la boda, unas veces de la mano de su esposo y en muchas otras haciendo ronda con sus compañeros de PUCMM. El atuendo nupcial, dato sin confirmar por los contrayentes, supuestamente costó 50 mil dólares.
La primera pieza en bailar juntos fue “The way you look tonight” (La forma en que te ves esta noche) y más tarde “Como yo” de Juan Luis Guerra. Como el astro de “Estrellitas y duendes” estaba invitado, mucha gente se mantuvo pendiente de la puerta a ver si, de sorpresa, se asomaba el inmenso Juan Luis.
Andrés Rosario y Aracelis Almonte, apadrinaron el enlace del acordeonista con la joven egresada de la escuela de psicología de PUCMM. Hubo asientos para 250 personas. Muchísimas estuvieron vacías.
La pareja, feliz y espontánea, se desplazaba de un lado a otro, reciprocándose cariños. Nunca estuvieron solos pues la gente le hacía ronda. El Ciego de Nagua, sentado al centro de la banda dijo “lo que uno tiene que hacer por los hijos”, pues se levantó “a las tres de la mañana” para abordar el avión que le trajo desde New York a tocarle a “su hijo”. Fefita la Grande, feliz y saltarina como niña con juguete nuevo y Bartolo Alvarado, le brindaron a la pareja un selecto manojo de temas tradicionales

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